martes, 21 de enero de 2014

Capítulo 3. Parte dos


- ¡Lo quiero vivo!- grite antes de perder a Isabelle de vista, ella me volteo a ver mientras corría y asintió con la cabeza.

  Ayude a los hombres a cargar a Iudir y ponerlo sobre una mesa que Umma despejo para nosotros, lo coloque sobre la mesa. No había notado que la flecha estaba clavada en el costado y la familiar imagen de la sangre brotando de un costado me aturdió. Toque su frente y di unas palmaditas a sus mejillas, abrió los ojos unos segundos.

    - Tengo que irme o el carruaje se ira. Confió en que Isabelle y los otros lograran detenerlo.
Asintió y volvió a cerrar los ojos.

    - No lo dejen dormir – ordene a Umma – Roz, Michael, Selene y Harry acompáñenme, tenemos una visita que hacer.

  Los hombres y la mujer a quienes nombre corrieron por sus espadas, arcos, flechas y dagas. Yo corrí por la mía a mi tienda con la rabia recorriéndome la piel. La retire de su funda y ahí estaba, letal y curveada para desgarrar con cada cuchillada. La guarde en su funda que Janeth hizo especialmente para ese tipo de cuchillo y salí de la tienda.

    Fui hasta donde el informante nos había dicho que pasarían. Espere unos minutos y justo cuando comenzaba a dudar de que Isabelle hubiese tenido éxito, los cascos de los caballos sonaron en la tierra. Harry se acomodo a mi lado y saco con agilidad y silenció su arco y monto la flecha, lista para apuntar y disparar. Le entregue mi espada y salí a mitad de camino y me deje caer en la tierra. Comencé a actuar el sollozo mas fuerte que logre emitir y el plan comenzó.

     El cochero se detuvo alarmado y no tarde en ser yo la alarmada cuando vi a los seis centinelas que custodiaban el carruaje, los de atrás iban sentados en la parte de atrás del carruaje y cuando este se detuvo bajaron de el con la mano lista sobre el mango de su espada, los otros sobre sus caballos serían mas difíciles. Alcé un poco la vista y distinguí a Gina entre las hojas, asentí con la cabeza dándole a entender que los soldados no regresarían.

   Maldije al informante por no hacer bien su trabajo y avisarnos de que estarían custodiando el carruaje de víveres. Pero al mismo tiempo me alegre, si había guardias significaba que había algo interesante.



    - ¡Ohhhh! – ordeno el cochero a sus caballos - ¿¡estas bien niña?!
Negué con la cabeza sin dejar de llorar.

     - Me han robado – sollocé – escape y perdí el rumbo.

Escuche como los primeros soldados ahogaban un grito cuando mis compañeros les cortaron las gargantas, fui la única que lo hizo, los demás no se darían cuenta hasta que hubiesen muerto también.

  El hombre se acerco a mi y me tomo por los hombros tratando de levantarme, pero yo no me dejaba, si lo hacía vería mis ojos. Alcé la vista un poco a los arbustos, Selene asintió con la cabeza y eso me dio la señal. Me levante de un salto y golpee al hombre en la cabeza dejándolo inconsciente, el sería el único sobreviviente.

   Los soldados desenfundaron las espadas y corrieron hacía mi. Una flecha salió volando y dio en el cuello a uno de ellos haciéndolo caer sin vida. Mi espada salto a mi mano gracias a Henry y yo la atrape en el aire por el mango. La lucha comenzó.

   Los hombres que seguían vivos arremetieron contra Henry y yo, que eran los únicos a quienes veían, pero pronto Selene, Michael y Roz salieron de los costados y tomaron por sorpresa a los tres jinetes restantes. Aproveche la confusión para jalar a uno de la bota y tirarlo al suelo, espere a que se pusiera de pie y la rabia me inundo al ver aquel rostro. Herick.

     - Majestad – dijo el con voz burlona, ahora tendría 32 años y su acento marcado me provoco calambres de ira, me miro de arriba abajo y su mirada me asqueo – creo que valió la pena esperar su compañía, será mucho mas divertido. ¿Y que va a hacer con esa espada linda? ¿vas a matarme?

    Me reí y sentí los ojos encenderse por una emoción que no sentía hace tiempo. Deseo. Deseo de matarlo y atravesarlo con mi puñal. Su mirada perdió el brillo divertido y se puso serio.

    - Algo por el estilo – dije yo con el corazón latiéndome en el pecho haciendo temblar todo mi cuerpo.
  Lancé una estocada tan furiosa y con una fuerza que yo misa encontré ajena a mi. Herick no se la esperaba y a duras penas pudo frenarla.

    - ¿¡Que demo…

No le di tiempo de terminar, volví a atacar. Mis brazos y piernas se movían impulsados por la supervivencia con suma armonía, mi muñeca obedecía a cada movimiento, el cuerpo temblaba con cada estocada y golpe que detenía y disfrutaba ver la confundida mirada de Herick mientras peleaba con el. Se tardo demasiado en dar una estocada, segundos que le costaron la vida.

  Di una vuelta para tomar fuerza y desvié su espada, rompiendo con su defensa y dejando su pecho al descubierto. Mi espada se hundió en su pecho con el sonido de la tela rasgándose y del grito de dolor ahogado en la garganta de Herick. Su mirada se clavo en la mía mientras la vida se le escurría de las manos. Hundí la espada un poco mas y luego la saque con un movimiento. Tome a Herick del cuello de la camisa antes de que cayera al suelo. Tenia la mirada desorbitada, pero siempre regresaba a la mía.

    - Tenías razón – le dije jadeando – valió la pena esperar tu compañía.

El cuchillo se clavo en su corazón arrancándole la vida por completo, sus ojos se abrieron de par en par un segundo, llenos de terror al darse cuanta que todo había terminado para el. Saque el cuchillo y deje caer el cuerpo de Herick al suelo. Tenía la respiración agitada y al levantar la vista, me encontré con la mirada de Harry, preguntándose que últimas palabras habría dedicado a ese hombre.

    Selena estaba subiéndose el carromato y Roz apartaba el cuerpo inconsciente del cochero del camino, poniéndolo a las orillas para que nadie le pasara encima pero que pudieran verlo para que lo recogiesen. Michael controlaba a los cuatro caballos, siempre había sido bueno con los animales y los animales parecían escucharle.

  Cargamos todo lo que nos pareció mas importante, comida, cobijas, sabanas, abrigos, semillas y frutas frescas. Yo seguía sin entender porque se necesitaban seis guardias para cuidar un carromato con prácticamente los mismos productos de siempre. Busque en los cuerpos de los soldados a alguna carta con instrucciones, pero no encontré nada, también revise el del cochero y estaba vació. Estaba por retirarme con un costal de semillas en el hombro cuando algo que brillo desde el carromato llamo mi atención.

     - ¿Qué sucede? – me pregunto Roz notando mi cambio de actitud.

    - Creí ver algo – le dije sin apartar la vista, estuve a punto de pensar que enloquecía pero la copa de los arboles volvió a mecerse y el sol ilumino de nuevo aquel objeto, esta vez Roz también lo vio.

     - No puede ser – dijo mas para si mismo que para otra persona mientras dejaba el costal en el suelo y corría al carromato - ¡Oye ayúdame con esto!

  Corrí hacia el y levantamos el falso suelo de la carreta, la tapa se desprendió con el sonido de la madera quebrándose.

    - Es imposible – dije riéndome, los ojos de Roz se iluminaron reflejando el oro y joyas que se extendían por toda la carreta - ¡Hey Selena! ¡llama a todos los que puedan de inmediato, diles que no tarden y que traigan costales vacíos! – Selena asintió con la cabeza y salió corriendo lo mas rápido que podía con el costal sobre su hombro.

    Tardaron unos minutos en llegar, los cuales solo podía sentir impaciencia porque llegaran y poner el seguro a salvo, emoción por lo que acabábamos de conseguir y preocupación por saber como se encontraba Iudir. Todo al mismo tiempo me imposibilitaba quedarme quieta

   Los ojos de los hombres y mujeres que Selene llamo llegaron al carromato corriendo y todos soltaron exclamaciones y risas de alegría al ver el contenido.

     - Gina- Llame a una chica que pasaba cerca de mí con su costal vacío en el hombro esperando a engordar y los ojos llameando de emoción – regreso al campamento - ella asintió - ¿cómo esta Iudir?

     -  Iudir esta estable, por el momento, los ungüentos de Umma son mágicos.
El corazón se relajo un poco, pero me puse a correr para llegar cuanto antes al campamento. Llegue jadeando por el agotamiento y me encontré con Isabelle que me tomo por los hombros y me obligo a recobrar la respiración.

    - ¿El esta bien? – pregunte mientras recuperaba el aire

   - Esta bien- dijo ella reconfortándome – no atravesó ningún órgano y Umma dice que vivirá.

    - Quiero hablar con el- le dije apartándola de mi para abrirme camino.

    - Esta inconsciente Helena- me dijo ella – lo mejor que puedes hacer ahora es interrogar al bastardo hijo de…

    - ¿Lo atraparon? – había olvidado al hombre por completo.
Ella asintió.

    - Esta en esa tienda, lo vigilan Jack y Louis- dijo mientras se alejaba de mi con el costal en la mano y corría al carromato.

   Me dirigí a la tienda y me quede en la entrada, tome un gran respiro y entre. Y como Isabelle dijo, ahí estaba el hombre y aun de rodillas era grande y se veía bastante fuerte, estaba atado a un pequeño tronco que surgía del suelo y su cabeza colgaba sobre su pecho cubierta por una gruesa bolsa de tela, seguramente se la habían colocado y lo habían hecho dar varías vueltas para desorientarlo y que nunca supiera donde estaba el campamento. Aunque daba un aspecto calmado, su pecho ascendía y descendía con rapidez.
     - Hel…

Hice un movimiento de la mano para callar a Jack y le ordene que se acercara.

   - No me llames por mi nombre – le dije mientras apuntaba a mi pecho para hacerlo tomar mas en cuenta que era un soldado y que seguramente su actitud cambiaria mucho si sabía que era la princesa que supuestamente estaba muerta. Jack asintió y llamo a su compañero con la mano informándole de lo que no debía hacer.

   Louis se encogió de hombros de acuerdo con la pequeña mentira.

    - Siempre te vi cara de Anna mas que de Helena – me dijo susurrándome al oído. Torne los ojos y me acerque al hombre, detrás de el, Jack y Louis retomaban sus puestos.

    - Voy a ir directo al grano – comencé y observe complacida como el sonido de mi voz lo tomaba por sorpresa – le disparaste a uno de los nuestros y eso no te da puntos a tu favor así que o sueltas la lengua rápido y cuando lo quiero o simplemente no lo sueltas y mueres con una bolsa apestosa en la cabeza, sin pelear, sin honor y quedaras olvidado en la historia.

    Lo escuchaba respirar pesadamente por la rabia que se acumulaba dentro de el.

  - ¿Qué hacías tan dentro del bosque y lejos de los tuyos?

  - Cazaba – dijo el. El tono de su voz me causo cosquillas en la parte de atrás de mi memoria, pero lo ignore y continúe hablando. Su acento Grecoriano me mantenía enfocada.

   - Supongo que si, pero se que no que tienes tan mala puntería para haber fallado a una liebre tan enorme, así que ¿por qué disparaste a una persona?

    - Lo reconocí - sonreí por su respuesta.

    - ¿Y quien es? – pregunte inclinándome un poco sobre él.

    - Es el Rey de los ladrones
Aplaudí teatralmente.

   - Entonces sabes a que significa para nosotros que se encuentre herido- observe como se revolvía confundido y sonreí – exacto, no lo mataste y como no lo mataste y todos estamos muy enojados déjate de mentiras y dime la verdad.- ¿Qué hacías lejos de los tuyos?- arrastre cada palabra haciendo especial entonación en cada una y dejando claro que espera una respuesta honesta –vigilabas ¿no es cierto?.
  Hizo un leve movimiento de cabeza que me basto como respuesta.

    - Eras el centinela y fallaste.
  El hombre se encogió de hombros.

      - Llegara un momento en que a comida se acabara – dijo de forma desafiante.

     - Si es cierto, pero cuando eso suceda – saboree el momento y lo que estaba por decir – tenemos dinero suficiente para comprar mas comida o lo que queramos durante todo el año y medio que sigue ¿o no muchachos?

   Jack y Louis rieron a modo de respuesta.
El hombre se removió incomodo claramente aturdido por la noticia.

     - ¿De que hablas?- so voz sonaba ronca y sabía que había golpeado un punto débil.
Reí dulcemente.

     - De que encontramos tanto maldito oro en la carreta que probablemente hasta nos conseguiremos uno que otro lujito.
Algo brillo en su cuello y causo que se cortara mi risa de golpe. El corazón me dio un vuelco en el pecho y tuve que apretar los puños para disimular un pequeño escalofrío.

    - ¿Lo revisaron bien?- pregunte. Jack asintió.

    - Le quitamos hasta unos alfileres que lleva en la bolsa, no lo queda nada mas que la ropa y un anillo que trae colgado al cuello.

  De no ser por la adrenalina que todavía me recorría las venas hubiese perdido el equilibrio

   - Salgan – ordene
Los hombres se miraron entre ellos y luego a mi confundidos.

   - ¿De que estas hablando He…Anna?

   - ¿Te encuentras bien? – pregunto Louis.

   - He dicho que salgan – dije por ultima vez apretando los dientes y sin apartar la mirada de aquella bolsa que cubría el rostro del prisionero, su cabeza giraba y se ladeaba hacía todos lados tratando entender lo que sucedía.

    - Y que nadie me moleste en un buen rato- añadí asegurando mi privacidad unas horas.

   Jack y Louis obedecieron confundidos y me dejaron sola.
Me recargue en una mesa a mis espaldas y me quede ahí unos segundos observando a mi alterado prisionero.

      -¿Qué estas esperando he?- dijo él y el inicial cosquilleo se convirtió en una jaqueca que me gritaba y atronaba en los oídos -¿quieres matarme mientras estoy atado? Como una cobarde.

    No respondí y en cambio de ofenderme por sus comentario me acerque a él y me puse en cuclillas frente a aquel hombre. Alargue la mano a su cuello y tome el collar en mis manos temblorosas. El hombre noto mi contacto y que apartaba el collar de el y de inmediato se revolvió en su lugar. Llegue al final del collar y observe aturdida el anillo, un anillo que solo la familia real llevaba, un anillo que yo había usado hasta hace tres años. Lo tome en mi mano y lo examine sin quitárselo del cuello al prisionero.

     - Deja eso, no es tuyo – siseaba el hombre rompiendo con toda actitud de calma que hubiese tenido con anterioridad – devuélvemelo- me ordenaba pero sonó mas como una suplica bien disfrazada. -¿por qué no hablas he? ¿qué tiene de interesante un anillo?

    - ¿Quién te ha dado esto?- pregunte con una voz mucho mas suave y temblorosa a la que había usado momentos atrás cuando lo interrogaba.

     - No es de tu incumbencia – escupió él – pero si quieres saber, entonces lo robe.
La respuesta me golpeo como una bofetada y mi mano tembló incontrolablemente dejando caer el anillo. Notaba como mi pecho ascendía y descendía con rapidez mientras colocaba las frías manos en el cuello del costal y comenzaba a alzarlo con lentitud.

     - ¿Con que quieres verme a los ojos antes de que me atravieses con tu daga he? ¿quieres ver el dolor imprimirse en mis pupilas?

    - Cierra la boca – le dije con una voz tan temblorosa que salió como un susurro.
  El corazón me martilleaba los oídos y cuando la capucha libero por completo la cabeza del hombre tuve que contener la respiración para no soltar ningún ruido, y mis ojos se vieron irremediablemente atrapados en aquella mirada esmeralda.

    - Helena – susurro y sus ojos se abrieron de par en par en un asombro que me desconcertó – sigues viva.

 El pecho me dolió al escucharlo decir mi nombre y contra mi voluntad el rostro se convirtió en una expresión de dolor. Me le quede viendo lo que me parecieron años con la boca entre abierta y el corazón latiendo tan sonoramente que seguramente Aarón podía escucharlo también.
    Poco a poco regrese a la realidad y negué con la cabeza una y otra vez mientras me apartaba de el.

      - ¿Por qué te han llamado Anna? ¿Qué haces con esta gente?

¿Que hacía el aquí? Sentí el pecho dolerme, el me había traicionado, me dejo ir directo a las fauces de la bestia, había disparado a Iudir, había intentado matarme, pero ¿por qué seguía que el pecho me oprimía de esta manera el corazón?

4 comentarios:

  1. oh oh oh oh que paso ? porque aron quiso matar a ludir? lo mandaron? o es por otra cosa ?aaaaaaaaaaaaaaa (grito de emocion y de ganas de leer mucho mas) jajaja

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    1. jajajaj solo te diré una cosa: nada es lo que parece, nunca lo fue.

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  2. holaa he leido todoo , te felicito esta muy bueno me encantaaa , quiero masss ,cada capitulo se pone mas interesante y las imagenes hacen que me traslade a la historia , cuando publicas mas para estar pendiente ?

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    1. Publico sábados y martes, ósea que mañana viene una nueva parte!! En cualquier caso puedes suscribirte por correo y así te llegara un E-Mail cada vez que publique.

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