sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 2. Parte uno




"El cuerpo es el instrumento del alma. "
Aristóteles

---------------------------------------------------------





Sentía que flotaba, que no tocaba nada y que no había nada que tocar. No había oscuridad, pero tampoco había luz, mis ojos no estaban cerrados, pero no podía ver nada, por que no estaban abiertos La sensación era confusa. Poco a poco todo fue tomando su lugar; los sonidos, las sensaciones…el dolor. Poco a poco fue tomando el lugar y la cosa que le correspondía.
  Tuve la sensación de estar en un túnel de luz y que avanzaba hacía atrás, demasiado rápido. Todo fue tomado por una oscuridad que no se parece a la de la noche ni a la que te abraza cuando cierras los ojos. Un pájaro trino.
   
Desperté.

Lo primero que vi fue una manta café sobre mi, me quede ahí viéndola un rato. Los pulmones me dolían y tome una bocanada de aire, no me había dado cuenta que contenía la respiración.

   Intente incorporarme, pero de inmediato me arrepentí y decidí quedarme en el cómodo suelo. Mire a mi alrededor y por primera vez, desde que desperté me preocupe por identificar el lugar donde me encontraba. Ya había estado ahí. No había reparado en que era un lugar ajeno al castillo a cualquier lugar en el que hubiera estado antes, fue cuando mi cerebro con lentitud volvió a regresar a su estado normal y yo recordé que no estaba en casa y que no volvería al castillo, al menos no en un tiempo.
   Estaba en la tienda de Arón.

Mis muñecas no estaban vendadas, toque la suave tela y me alegre de que la cuerda yo no seguía carcomiéndome la piel. Sentí una punzada de dolor y me concentre en el abdomen. Recordé la rama que salía de forma alarmante de mis costillas y me alegre al ver que ya no estaba, tenía el costado completamente vendado. Fue cuando me di cuenta de lo que traía puesto, o mas bien de lo que no, porque estaba prácticamente usando solo el camisón que estaba rasgado del costado, suponía que lo habían hecho para vendarme.

   Volví a intentar incorpórame, y el dolor regreso y emití un gruñido de dolor, mas no me recosté de nuevo. Me senté y trate de controlar el dolor que me invadía todo el cuerpo y la espalda.


   Arón entro en la tienda por un breve momento, me miro y volvió a salir.
 El estomago me rugió, causándome un terrible retortijón. No había comido nada en 2 días, mas los que había estado inconsciente. Arón no tardo en regresar, llevaba en su mano un plato de lo que supuse sería carne de conejo. Se arrodillo a un lado mío y me ayudo a ponerme en posición mas vertical y ayudarme a sentarme mejor.
    Gruñí de dolor un par de veces, pero finalmente lo logre. Puso el plato en mi mis manos y sin decir nada, lo primero que hice fue comenzar a comer. Para mi sorpresa encontré de sobre manera doloroso el comer.

     - Mas despacio – me dijo el

Le obedecí, tomándome mi tiempo para masticar  y tragar.                      

     - ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? – le pregunte cuando termine tragar el quinto bocado.

     - 3 días

Hice un mueca, 3 días era demasiado tiempo dormida.

   - ¿No hay infección? – pregunte de nuevo antes de tomar otro bocado.

   - Si hubiese una, no estaríamos teniendo esta conversación- Ladee la cabeza un poco mientras tomaba un bocado de carne y lo masticaba.

     - Supongo que no- le respondí cuando hube terminado de tragar. No tarde en terminarme todo el plato y aún tenía hambre.

       - ¿Hay mas?

     - Haces demasiadas preguntas – dijo el levantándose y tomando el plato vació – y es mas que suficiente para ti, no puedes comer como cerdo cuando tienes un hoyo en el abdomen.

     - No hacía falta esa explicación – le dije arrugando la frente – un simple “no” me bastaba.

Se me quedo viendo unos segundos y salió de la tienda, dejándome sola de nuevo.
Lo escuche decirle algo a alguien en su idioma, supongo que le avisaba que estaba despierta.
   Para mi desagrado, Khan entro a la tienda.

   - Mis mas sinceras disculpas linda, creo que los muchachos se les paso la mano un poco con broma.

    -¿Broma? – le pregunte yo incrédula a lo que decía - ¿Un poco?

 Khan rió y el sonido de su voz me puso furiosa, sentí la bilis subirme por la garganta. Apreté los puños y baje la mirada para que no pudiera ver mis ojos flameantes de ira.

   - Tranquila majestad, véale el lado bueno tomo un baño y le quitamos las cuerdas de las muñecas – dijo el recuperándose de su espantosa risa mientras apuntaba a mis manos – es mas, déjeme ofrecer mis disculpas ofreciéndole un vestido limpio ¿quiere?, mandare a alguien a que la ayude.

   - No se atrevería – escupí yo, en un sonido parecido al siseo de una serpiente

   - Bueno, es eso o andar con un camisón rasgado que le cubre hasta la rodilla – sus ojos recorrieron mis piernas desnudas y un escalofrió me recorrió la espalda.

     Los ojos se me encendieron de vergüenza y aparte la mirada, el tenía razón y estaba dispuesta a aceptar a cambio de que dejara de observarme y me dejara sola.

     - De acuerdo - susurre
   Khan soltó una risita de victoria y salió del lugar.

Busque algo con que cubrirme y encontré la manta que Arón me había dado el día de la tormenta, me estire para alcanzar, tratando de ignorar el dolor y la alcance justo cuando sentía que la herida volvería a abrirse. Me acomode de nuevo con lentitud y coloque la manta desde mi abdomen hasta donde alcanzara para cubrir las piernas. Me sentía mejor, la manta llegaba casi hasta los tobillos.

  Habían pasado unos minutos cuando Arón regreso con una cantimplora de agua.
Volvió a ponerse en cuclillas a mi lado y me ofreció la cantimplora. Recordé su consejo de tomármelo con calma y lo seguí, cada vez que el agua llegaba a mi estomago sentí a una punzada de dolor.Baje la cantimplora un momento y me pensé bien como estaba por plantar la siguiente frase, me mordí el labio inferior e inhale profundo.

    - Necesito que alguien me ayude a ponerme el vestido – solté de golpe si mirarlo a los ojos, pero sentí como se tensaba a un lado mío – Khan va a mandar a alguien a ayudarme, pero no confió en nadie….tampoco en ti, pero eres el único que hasta el momento no ha intentado matarme, golpearme o….o tocarme.

     No hubo respuesta por unos segundos y de inmediato me arrepentí de habérselo pedido, estaba por decirle que lo olvidara, que me ignorara y pretendiera que nunca se lo pedí, pero fueron otras las palabras que resbalaron de mis labios.

    - Por favor – me encontré mirándole a los ojos, rogándole algo que no alcanzaba a comprender en que momento se lo había pedido.

    Abrió la boca para contestar, pero se puso de pie de un salto y se aparto de mi, tomando una posición, todo menos relajada. Dos segundos después de que Arón se apartara de mi completamente en alerta Khan entro acompañado de Flynn.
    La sangre se me helo y sentí como la presión baja hasta mis pies y el color me abandonaba.

  - Majestad – dijo Flynn con ese característico acento y una sonrisa malévola que me recorrió la columna vertebral - ¿esta lista para cambiarse? Incluso le trajimos un camisón nuevo, ese esta muy sucio.

   Aparte la mirada y trate de controlar el temblor apretando los puños con todas mis fuerzas.

 Flynn despido a Arón con un movimiento de mano y Khan salió de la tienda con una sonrisa burlona en el rostro. Arón le siguió pocos segundos después, ignorándome cuando le rogué todo lo que pude con la mirada. Solo quede yo sola con Flynn en la tienda. Comenzó a caminar hacía mi como un gato acechando a su presa. Se arrodillo a mi lado y acaricio mi mejilla, su tacto me provoco nauseas y cerré los ojos con fuerza apartando mi rostro de el.

   Su mano paso a mi hombro, bajo la tela que le cubría y lo beso. Intente darle una cachetada, pero sujeto mi mano y la apreso con fuerza. La herida de mis costillas comenzó a quejarse por el brusco movimiento que había hecho y por la incomoda posición en a que Flynn me tenía sujeta.

    Aparto la manta que cubría mis piernas y se les quedo viendo. Le escupí a la cara y antes de darme cuenta de que se había movido, un bofetón trono en mi mejilla soltó en grito que sonó demasiado alto e inclusive yo me sorprendí unos segundos y me regreso al suelo. El cabello me cubría el rostro.

   Me desmaye de nuevo.


 Cuando volví a despertar no estaba sola. Me incorpore asustada, pero solté un gemido de dolor que alerto al hombre de que estaba despierta. El intruso se dio media vuelta y mi corazón se tranquilizo un poco al ver que era Arón y no Flynn.

  Flynn. El corazón volvió a martillearme y un fuego helado me recorrió todo el cuerpo llenándome de terror, recordé que lo último que vi era el dándome un bofetón y dejándome inconsciente y completamente desprotegida, busque manchas de sangre, pero no encontré ninguna. Lleve mis manos al rostro y lo cubrí mientras temblaba y recuperaba el control sobre mi pulso, agradecí a todas las fuerzas del universo por lo que sea que hubiese pasado que impidió a Flynn lograr su cometido. Por la tela de la tienda se colaba el anaranjado color del atardecer, no tardaba mucho para que oscureciera.

   Las agitadas respiraciones pronto se convirtieron en suaves sollozos que no podía controlar por mas que quería, sabía que Arón observaba, pero las lagrimas salían de mis ojos sin reparos.
      Alguien toco mi hombro y me asuste, si la herida me lo hubiera permitido probablemente habría saltado. Aparte las manos del rostro y vi a Arón sentado junto a mi con su mano sobre mi hombro y una mirada de comprensión. La rabia estallo sobre mi y comencé a golpearlo en el pecho de manera ridícula con los puños cerrados.

      - Me dejaste – le reproche apretando los dientes con la garganta ardiéndome por la bilis y los ojos llorosos – me dejaste sola, sabías lo que quería de mi y solo apartaste la mirada.

   No entendía el porque me dolía tanto que el me hubiese dejado, que no hubiese intervenido por mi, pero solo sentía como el pecho me dolía como si fuese a explotar por la tristeza.
   Arón sostuvo mis manos impidiéndole que le golpeara mas.

     - Lo siento – susurro para que nadie fuera de la tienda escuchara – lo siento, por favor.

     - Me dejaste - seguía repitiendo una y otra vez con apenas un hilo de vos.

 Sostuvo mis muñecas con una sola mano y con la otra alzo mi barbilla con gentileza obligándome a mirarlo. Tenía la mirada cristalina y sus ojos estaban dolidos.

   Esa mirada y mi débil estado mental fue demasiado para mi y termino por romperme. Estalle en llanto y hundí mi cara en su pecho y aferre mis manos a la tela de su camisa, el paso su brazo por mi espalda y abrazo mis hombros que temblaban incontrolablemente por el llanto.

   Mis lagrimas no tardaron en mojar su camisa y a pesar que llevaba demasiado tiempo llorando no me aparto. Recordaba lo feliz que era hace una semana y luego la mirada vacía de mi tía abandonando el mundo, el chillido de dolor de Narda al ser apuñalada, pensaba en lo que había perdido y en que probablemente nunca regresaría a casa, pensé en mi hermano, que me esperaba y que nunca llegue, en Anarís ¿habrían llorado?. Recordé a Fantine corriendo por el bosque, no había sobrevivido, de lo contrarío los soldados ya habrían llegado a rescatarme. Mis padres. Mi madre buscando apoyo en mi padre y el con los ojos grises apagándose por el dolor, recordé la nauseabunda sensación de los labios de Flynn sobre mi hombro y eso me hizo soltar un gemido de dolor que me empujo desde el estomago. Inclusive cuando las lagrimas se agotaron y ya no había nada mas por lo que llorar me quede recargada en su pecho controlando mis respiraciones. Arón aparto un mechón de pelo que caía sobre mi frente y lo acomodo detrás de mi oreja.
    Fue hasta que el sueño comenzó a ganarme que sentí como me apartaba de el.

    - Necesito un vestido – le dije sin mirarlo. Asintió con la cabeza. Se levanto y  salió de la tienda. Tardo un tiempo en volver y cuando entro a la tienda me sobresalte por unos segundos, pero me calme casi de inmediato.

  - Gracias – me mordí el labio y me pensé varias veces la pregunta que estaba por formular- ¿por qué lo haces?
  La pregunta lo tomo desprevenido y se me quedo viendo un poco aturdido.

    - ¿Por qué me ayudas?

Se me quedo viendo unos segundos, se llevo una mano al pelo y se lo revolvió un poco.

     - No lo se - sus ojos reflejaban confusión y aunque no me veía mucho tiempo a los ojos, sentí su nerviosismo.

Volví a morderme el labio y jugué con mi anillo. Una joya dorada, hecha de oro y con el emblema de la familia real grabado en el, una enorme águila en un duelo a muerte contra un magnifico dragón. Siempre que lo veía con detenimiento me preguntaba quien habría ganado el duelo, si el águila o el dragón. El águila era mi reino y el dragón es el de los Grecorianos, siempre en guerra, una lucha que aún no acababa y solo lo haría hasta que uno callará... para siempre.

   Aunque Elirdea era un reino fuerte, en esos momentos sentía que me enfrentaba sola al dragón y que estaba perdiendo, lentamente sus garras me desgarraban, sus colmillos me atravesaban y sus alas solo me elevaban mas y mas alto, para que cuando dejara caer mi cuerpo débil mi cuerpo se estrellara en el suelo.
   
   Estaba perdiendo, me estaba dejando vencer.

Siguiente parte.

3 comentarios: