- Miren lo que trajo la marea – escuche que
alguien decía y su voz me helo la nuca.
De los arbustos salió un enorme
hombre de cabello café oscuro y ojos café claro, con el acento característico
de Grecos mas marcado que jamás hubiera escuchado. Tendría probablemente 28
años.
El jinete bajo del caballo y luego tomo mi
cintura jalándome con tosquedad fuera del animal. Comencé a revolverme y en un
momento que me soltó le propine una cachetada con mis manos amarradas. El golpe
solo lo hizo girar la cabeza de forma abrupta, pero no vi rastro de dolor en su
mirada. No tarde en recibir el mismo
trato con el doble de fuerza. Caí al suelo.
Los hombre rieron.
- ¿Una dama con agallas majestad?- me
pregunto el jinete
- Vamos, déjala Flynn, no puede hacernos
mucho daño…a no ser de que eso te halla dolido de verdad- las risas regresaron.
- Dile eso Donnie y Jim– le regaño el.
- ¿Qué tiene que ver Donnie o Jim en todo
esto?- pregunto el enorme hombre un mas serio.
- Digamos que Donnie no va a regresar a
cenar, ni hoy ni nunca y Jim, tiene el musculo del muslo destrozado, todo
gracias a Su Majestad ¿o no alteza?
Las risas cesaron por completo.
El hombre oscureció la mirada y
camino hacía mi enfurecido listo para hacerme pagar. Cerré los ojos e incline
un poco la cabeza en un intento inútil de protegerme.
- Por mas que lo parezca, no creo que
quieras hacer eso Darrel
Abrí los ojos y alcé la mirada para
encontrarme sorprendida con el cuerpo del hombre prácticamente sobre mi, rojo
de la ira mirando a todas partes buscando de donde había salido la voz. Las
lagrimas me resbalaban por las mejillas sin que yo llorara.
- En cualquier caso ¿por qué sigue viva? –
la pregunta me acalambro la espalda – se supone que nuestro trabajo debió de
terminarse en el bosque ¿o no?.
El dueño de la misteriosa voz
seguía oculto y eso me frustraba tanto a mi como al hombre que tenía enfrente.
- Si, sobre eso – comenzó el jinete – una
escapo, esperamos poder atraparla pero hasta que no sepamos que esta muerta no
podemos matarla.
Ahora lo entendía, al Fantine seguir viva
también me mantenía a mi con vida. Si las noticias de mi secuestro, ahora que
estaba a poco tiempo de ser coronada reina llegaban al reino se podía ofrecer
un intercambio, pero si las noticias eran de mi muerte, habría guerra. Todos
debimos de morir hoy en el bosque, sin testigos, no hay asesinos y sin
asesinos, no se puede hacer la guerra contra nadie.
Una risa burlona se me escapo de los
labios.
- ¿Qué es tan divertido he?- me preguntó
Darrel
- El hecho de que siete idiotas con cuerpos
de mastodontes no hallan podido contra 3 mujeres sin armas –
- Creo que la volvimos loca – escuche decir a
alguien en el fondo.
- ¿Y que le hace pensar que esta situación de
tenerla viva no es la victoria?- era de nuevo aquella voz que no mostraba a su
dueño.
Intente controlar mi risa
- Por que esta claro que sus planes fueron
frustrados, no quieren guerra sino les valdría un comino que mi dama de
compañía escapara, aun mejor, llevaría las noticias de mi asesinato ella sola y
entonces habría guerra, pero no quieren eso, querían un ataque de bandidos al
azar, no querían culpables, ahora solo queda esperar a que puedan negociar lo
que quieran, a cambio de dejarme libre. Lo mejor que pueden sacar de la
situación ahora es una salida limpia de esto.
Los hombres a mi alrededor me miraron
rencorosos. Podría tener 15, pero habían afilado mi lengua desde que nací y mis
estocadas podían doler mas que las espadas.
Los arbustos se movieron y de ellos salió un
chico no mayor a como imaginaba se vería mi hermano, tenia el cabello color
azabache y unos ojos verde esmeralda que me cortaron la respiración unos
segundos, vestía de negro y por su complexión física podría decir que era mas
un cazador que un soldado.
- Muy
impresionante majestad. – Una voz que hasta el momento no había escuchado llamo
mi atención. Alcé la mirada un poco y me encontré con un hombre pelirrojo y con
una fina barba del mismo color, tenía ojos color miel y por el aura que lo
rodeaba y como todos lo miraban deduje que el era quien decidía las cosas en el
lugar. No era muy viejo, probablemente tendría 29 o 30 años, pero sus ojos
decían que había mucha mas edad en su alma.
- ¿Se cercioraron que sea la verdadera? –
pregunto el pelirrojo, no pude evitar mostrarme confundida – podrías se un
señuelo ¿he?, nunca se sabe.
- ¿De que esta hablando?- le pregunte
Hizo una señal a sus compañeros para que me
levantaran.
Cuando estuve de pie tomo mi
cara en su mano apretándola de manera casi dolorosa, aparte la mirada, aquel
hombre estaba demasiado cerca de mi y cada respiración podía sentirla en mi
rostro.
- Si mal no recuerdo, quien nazca bajo la
luna llena será el heredero al trono – decía mientras abría bien los ojos y
levantaba la barbilla dándole un aspecto bastante extraño – déjame ver esos
ojos linda, vamos mírame – encontré que era inútil resistirme considerando la
situación en la que me encontraba, de todas formas no cambiaria nada, señuelo o
no, yo moriría tarde o temprano. Dirigí mis ojos lentamente hacia el y
finalmente quedamos cara a cara, yo lo taladraba con odio y el me observaba
como si todo esto fuera un juego. – no,
no eres un señuelo, ahí están, ojos grises como los de la luna que de bendijo.
- Aunque- continuo el – creo que es hora de
comer- soltó mi cara con brusquedad casi empujándome a un lado.
Lo mire confundida.
- Oh vamos querida, no pensabas que te
trataríamos como los gorilas que aparentamos ser.
Negué con la cabeza divertida.
- Le pido no insulte a los pobres animales
comparándolos con ustedes- comencé yo- ya que tendríamos que reflexionar quien
es el verdadero simio en cualquier caso.
Susurros volvieron a congestionar el aire
gracias a mi comentario el cual acompañe con una encantadora sonrisa.
El hombre estallo en risas lo cual me irrito
de sobremanera.
- Es un honor estar en su compañía madame-
dijo el entre risa y risa – tuvimos suerte de que esta sea divertida y no solo
llore todo el día.
Su comentario me asqueo, si lo
que decía era verdad; no era la primera vez que secuestraban a alguien y
mataban a sus seres queridos.
- Ven linda, te enseñare nuestra humilde
morada – extendió su mano hacía mi para que la tomara, lo ignore y le pase de
largo sin voltear a verlo.
Antes de poder dar tres pasos me encontré en
sus brazos, me alzaba y me ponía sobre su hombro como si fuera un costal de
harina. Comencé a patalear y golpearlo en la espalda con los puños.
- ¡Bájeme de inmediato! ¡le ordeno que me
suelte!- mis ordenes eran en vano, los hombres carcajeaban a mi alrededor,
burlándose de mi desastroso aspecto y de mi aun mas desastrosa situación.
- Este es John, el cocina casi todo lo que
se puede cocinar con un conejo y ramas – comenzó él conmigo aun sobre sus
hombros.
Alcé la vista y vi a un hombre tan ancho como
un tronco, su barba se fusionaba de alguna manera con su bigote, era de cabello
rubio y rizado. Calcule que no tendría menos de 30 años. Su expresión al verme
no fue ni de desprecio, ni de compasión; solo hizo un pequeño movimiento de
cabeza a modo de saludo informal.
- Herick, Caldor y Edgar, se encargaran
de su comodidad majestad –
Herick tendría la misma edad
que el líder del lugar, llevaba las patillas largas hasta la mandíbula y su
aspecto de era para nada confiable. Caldor y Edgar eran claramente hermanos, si
no fuera por que el cabello castaño claro de uno le generaba una barba que
también se unía con el bigote y la de su hermano terminaba en unas largas
patillas habría supuesto que eran gemelos.
- Joseph y Warren, saluden chicos- me
volvió a ajustar en su hombro con un pequeño brinco– y ya conociste a Flynn, un
muy amable caballero - Mire a Flynn de nuevo y caí en la cuenta que
la mayoría de los presentes no sobre pasaban los 30 años (a excepción del
cocinero) - … y Arón nuestro centinela y proveedor de
comida – continuo el pelirrojo- es mi segunda mano bombón si no estoy,
cualquier cosa se lo puedes pedir a el. Muy bien, creo que con eso es
suficiente.
Me dejo caer al suelo sin previo aviso,
solté un gritito y aterricé sobre mi hombro con violencia, me encogí por el
dolor que me causo el impacto y ahogue un quejido mordiéndome la legua.
- ¿Alguna pregunta?
Comencé a incorporarme cuando sus compañeros
volvieron a alzarme del suelo con brusquedad. Caldor y Edgar eran los que me
sostenían.
Cuando el hombre vio que no respondía
asintió con la cabeza complacido.
- Muy bien creo que eso es todo
– se dio media vuelta y los hombres comenzaron a hacerme avanzar.
- ¿Y tu? – pregunte de golpe al pelirrojo
mientras forcejeaba con mis captores. El hombre se dio media vuelta
poniéndome atención de nuevo - ¿cuál es tu nombre?
El pelirrojo me sonrió de manera demasiado
fingida y se llevo una mano al pelo para arreglar los cabellos que le caían
sobre los ojos.
- Cierto, cierto, se me olvidaba. Khan
Lodge, a su servicios madame- hizo una exagerada reverencia, que bien pudo ser comparada con la de un gato y volvió a darme la
espalda. Caldor y Edgar volvieron a empujarme hasta llegar a un tronco y
obligarme a sentarme con la espalda recargada en el. Amarraron mis muñecas y estas
mismas fueron atadas a una cuerda que estaba atada al tronco, el largo de la
cuerda me permitía ponerme de pie, pero por las miradas que los dos Grecorianos
me dirigían supuse que no era algo que quisieran que hiciera ahora.
- Creí que era hora de cenar – me atreví a
decir.
- Oh si lo es, pero no para ti, no hoy- me
respondió Edgar con una sonrisa sínica.
Trate de ignorar sus miradas que me vigilaban
sin descanso y comencé a concentrar en las flamas de la fogata.
La comida no tardo en estar lista y mis vigilantes
se apartaron de mi lado, ansiosos por comer, dejándome apartada de todos ellos,
atada al tronco.
Mire al cielo y a pesar de el follaje de
los árboles pude distinguir que ya comenzaban a aparecer las pinceladas de
color pastel en el cielo. Una lagrima resbalo por mi mejilla y yo me apresure a limpiarla con
tosquedad, mire a todos lados cerciorándome de que nadie me hubiera visto
derramarla.
Me encontré con la penetrante mirada de
Arón que me observaba del otro lado de la fogata, estaba sentado en un tronco
con un plato en sus manos, las llamas le iluminaban la cara y creaban reflejos
extraños en su oscuro cabello. Intente mirarlo con odio, pero de manera
increíble, solo podía sentir curiosidad. Era definitivamente un habitante de
Grecos, pero algo de el desentonaba junto con sus toscos compañeros.
Aparte la mirada molesta y me puse de pie,
tratando de no llamar mucho la atención, solo le di la vuelta al tronco para
quedar de espaldas a mis captores, protegida por el enorme cilindro de madera.
Abrace mis piernas y hundí la cabeza en mis rodillas, haciéndome un ovillo.
Cerré mis ojos y me concentre en las voces
de los Grecorianos, se reían de forma estridente y contaban chistes en un
idioma que no entendía.
Me permití sollozar lo mas bajo que pude.
Levante la cabeza y lleve mis
manos a mi labio, lo tenia hinchado y me dolía cuando lo tocaba, aun sentía el
sabor metálico que la sangre dejaba.
El estomago me gruño con fuerza, causándome un
fuerte retortijón por el hambre, me encogí por el dolor y la sensación me hizo
recordar mi pesadilla en el carruaje, ese momento parecía demasiado distante
para mi, como si hubiera sido hace días que me sentía segura y una eternidad
atrapada aquí. Pensé en los cuerpos de mi tía y Narda, preguntándome si tan
siquiera las habían enterrado con un poco de respeto. Temblé, sabía que no. Mis
pensamientos pasaron a Fantine, rogaba por que hubiese escapado y que
encontrara el camino a casa.
Las hojas comenzaron a alborotarse cera de
donde estaban unos cuantos caballos. Un caballo relincho desde la maleza y a
los pocos segundos un grupo de alazanes surgieron con sus respectivos jinetes,
entre ellos el que me había golpeado frente al carruaje.
- ¡¿Hey George, encontraste a la chica?!-
pregunto uno de sus compañeros desde la fogata cuando los vieron llegar. El
hombre no respondió, bajo de su caballo con un rápido movimiento y aterrizo
pesado en la tierra, caminando directo hacia mi, desenfundando su espada.
Me levante por reflejo e intente huir, pero
la cuerda me recordó mi triste realidad. Le di la vuelta al tronco apartándome
lo mas que podía de el, George tomo mi brazo y me pego contra el árbol tomando
mi cuello y apretándome contra la madera. Su cara estaba pintada por el rojo
que ardía en sus mejillas y sus ojos los tenía abiertos y me miraban con odio.
Su mano formaba un collarín que abrazaba mi cuello por completo, sus manos eran
fuertes y enormes, las manos de un guerrero contra el cuello de una niña.
Alzo la espada y yo no pude evitar lanzar
un grito de terror que sonó como un graznido bajo la presión que su mano creaba
en mis cuerdas bocales. Una mano detuvo el movimiento que seguro me habría
matado, apretándola con fuerza. A pesar de que la espada estaba imposibilitada,
el no había dejado de apretar mi garganta y cada vez enfocaba menos mi entorno,
ya no tenia oxigeno y sentía como me ahogaba.
La voz de Khan llego a mis aturdidos
oídos.
- George, George, déjala ir
amigo-
- Mato a Donnie – gruño el,
finalmente dejo ir la espada y solo se concentro en ahorcarme.
- Si, si y todos lo
extrañaremos mucho - Khan entornaba los ojos mientras hablaba, solo faltaba que bostezara para mostrar el poco interés que tenía en la situación. Mientras tanto yo sentía como mis pulmones absorbían el aire con desagradables silbidos proviniendo de mi garganta- ahora suéltala o todos podrías salir mal plantados.
Mis ojos comenzaron a cegarse por una
mancha negra cada vez mas y mas grande y las voces eran solo sonidos a la
distancia. Abría la boca en busca de oxigeno y los ojos me lloraban, llevaba
mis manos atadas a las suyas e intentaba con desesperación apartarlas, pero no
causaban ningún efecto sobre el. Mis ojos se esforzaban por enfocar y mantuve
la aterrada mirada clavada en la suya, suplicante, pero también desafiante si moría
lo haría mirándole a los ojos.
Su mirada temblaba de rabia, cerré los ojos
con fuerza un segundo y gemí con las últimas fuerzas que me quedaban.
La presión de mi garganta se libero de pronto
y caí al suelo, sentí arcadas y tosí seco tratando de tomar bocanas de aire.
Los ojos me lagrimeaban y a tierra que soltaba al toser se regresaba a mi nariz
ahogándome aun mas.
Poco a poco volví a encontrar el ritmo
adecuando, coordinando mis pulmones para que inhalaran y exhalaran con calma.
Me quede ahí en el suelo con el cuerpo temblando y sollozando. Cerré los ojos
esperando a que todo terminara.
- Ven George, se nota tu cansancio debes de
comer algo.
Los escuche alejarse.
No habían encontrado a Fantine,
eso era lo que el hombre decía, yo no me había movido de la posición fetal que
había adquirido y solo mantuve los ojos cerrados mientras escuchaba la
conversación.
- La maldita corre rápido, solo nos queda
esperar que el bosque haga el trabajo por nosotros. Podemos estar seguros de
que si en una semana nadie envía nada para un rescate, es porque la han dado por
muerta.
- Y probablemente tengan razón- añadió
otro. El comentario me hizo encogerme aun mas. Un coro de risas roncas le
siguió al oscuro comentario.
- Oye linda, ve el lado bueno – comenzó a
decir George – trajimos tu ropa, quizás podamos ayudarte a quitarte ese vestido
sucio y ponerte uno limpio ¿qué dicen chicos?.
Las risas volvieron a estallar y lanzaron
virotes afirmando que no era mala idea. Me mordí la lengua y me puse de pie,
con las macabras risas a mis espaldas volví a colocarme del otro lado del
grueso tronco y de nuevo me hice un ovillo.
Recordé la daga con la que había acabado la vida de Narda y me pellizque, castigando por no haber hecho yo lo mismo con mis propias manos y a mi propio pecho.
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lo reitero megusta mucho esta historia sigue porfa si? gracias no te desanimes vamos
ResponderEliminarme encanta la historia es diferente
ResponderEliminarAcabo de empezar a leerla y ya has conseguido que me enganche a ella. Espero que sigas escribiendo.
ResponderEliminarMuchas gracias! El sabado publico la primera parte del capitulo 2, espero te guste. ¿Que opinaste del final del capitulo 1?
EliminarMuy intenso. A la pobre le pasa de todo. ;-) Voy enseguida a leer el capitulo.
ResponderEliminarQue bueno que te guste! Ya esta el segundo cañitulo listo por si quieres leerlo y recomendar la pagina.
Eliminarque estupenda esta historia sigue asi.... me encanta!!!! att: lupe nieves... nueva fan lectora y viajera a tus mundos.. por favor no dejees de e escribir... quiero seguir viajando a tu mundo!!!!!!!
ResponderEliminarJajajaja muchisímas gracias Lupe!! me alegra que esto sea mas que solo un blog para ti y para otras personas.
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