domingo, 22 de diciembre de 2013

Capitulo 1. Parte dos


   - Miren lo que trajo la marea – escuche que alguien decía y su voz me helo la nuca.

De los arbustos salió un enorme hombre de cabello café oscuro y ojos café claro, con el acento característico de Grecos mas marcado que jamás hubiera escuchado. Tendría probablemente 28 años.
  
    El jinete bajo del caballo y luego tomo mi cintura jalándome con tosquedad fuera del animal. Comencé a revolverme y en un momento que me soltó le propine una cachetada con mis manos amarradas. El golpe solo lo hizo girar la cabeza de forma abrupta, pero no vi rastro de dolor en su mirada.  No tarde en recibir el mismo trato con el doble de fuerza. Caí al suelo.

  Los hombre rieron.
  
  - ¿Una dama con agallas majestad?- me pregunto el jinete

  - Vamos, déjala Flynn, no puede hacernos mucho daño…a no ser de que eso te halla dolido de verdad- las risas regresaron.

  - Dile eso Donnie y Jim– le regaño el.

   - ¿Qué tiene que ver Donnie o Jim en todo esto?- pregunto el enorme hombre un mas serio.

  - Digamos que Donnie no va a regresar a cenar, ni hoy ni nunca y Jim, tiene el musculo del muslo destrozado, todo gracias a Su Majestad ¿o no alteza?
  
  Las risas cesaron por completo.

El hombre oscureció la mirada y camino hacía mi enfurecido listo para hacerme pagar. Cerré los ojos e incline un poco la cabeza en un intento inútil de protegerme.
   
  - Por mas que lo parezca, no creo que quieras hacer eso Darrel

Abrí los ojos y alcé la mirada para encontrarme sorprendida con el cuerpo del hombre prácticamente sobre mi, rojo de la ira mirando a todas partes buscando de donde había salido la voz. Las lagrimas me resbalaban por las mejillas sin que yo llorara.
    
     - En cualquier caso ¿por qué sigue viva? – la pregunta me acalambro la espalda – se supone que nuestro trabajo debió de terminarse en el bosque ¿o no?.
     El dueño de la misteriosa voz seguía oculto y eso me frustraba tanto a mi como al hombre que tenía enfrente.
    - Si, sobre eso – comenzó el jinete – una escapo, esperamos poder atraparla pero hasta que no sepamos que esta muerta no podemos matarla.
  
    Ahora lo entendía, al Fantine seguir viva también me mantenía a mi con vida. Si las noticias de mi secuestro, ahora que estaba a poco tiempo de ser coronada reina llegaban al reino se podía ofrecer un intercambio, pero si las noticias eran de mi muerte, habría guerra. Todos debimos de morir hoy en el bosque, sin testigos, no hay asesinos y sin asesinos, no se puede hacer la guerra contra nadie.
  
   Una risa burlona se me escapo de los labios.

  - ¿Qué es tan divertido he?- me preguntó Darrel

   - El hecho de que siete idiotas con cuerpos de mastodontes no hallan podido contra 3 mujeres sin armas –

   - Creo que la volvimos loca – escuche decir a alguien en el fondo.
  
   - ¿Y que le hace pensar que esta situación de tenerla viva no es la victoria?- era de nuevo aquella voz que no mostraba a su dueño.
Intente controlar mi risa
   
    - Por que esta claro que sus planes fueron frustrados, no quieren guerra sino les valdría un comino que mi dama de compañía escapara, aun mejor, llevaría las noticias de mi asesinato ella sola y entonces habría guerra, pero no quieren eso, querían un ataque de bandidos al azar, no querían culpables, ahora solo queda esperar a que puedan negociar lo que quieran, a cambio de dejarme libre. Lo mejor que pueden sacar de la situación ahora es una salida limpia de esto.

  Los hombres a mi alrededor me miraron rencorosos. Podría tener 15, pero habían afilado mi lengua desde que nací y mis estocadas podían doler mas que las espadas.
   Los arbustos se movieron y de ellos salió un chico no mayor a como imaginaba se vería mi hermano, tenia el cabello color azabache y unos ojos verde esmeralda que me cortaron la respiración unos segundos, vestía de negro y por su complexión física podría decir que era mas un cazador que un soldado.

    - Muy impresionante majestad. – Una voz que hasta el momento no había escuchado llamo mi atención. Alcé la mirada un poco y me encontré con un hombre pelirrojo y con una fina barba del mismo color, tenía ojos color miel y por el aura que lo rodeaba y como todos lo miraban deduje que el era quien decidía las cosas en el lugar. No era muy viejo, probablemente tendría 29 o 30 años, pero sus ojos decían que había mucha mas edad en su alma.

     - ¿Se cercioraron que sea la verdadera? – pregunto el pelirrojo, no pude evitar mostrarme confundida – podrías se un señuelo ¿he?, nunca se sabe.

       - ¿De que esta hablando?- le pregunte

Hizo una señal a sus compañeros para que me levantaran.

Cuando estuve de pie tomo mi cara en su mano apretándola de manera casi dolorosa, aparte la mirada, aquel hombre estaba demasiado cerca de mi y cada respiración podía sentirla en mi rostro.

  - Si mal no recuerdo, quien nazca bajo la luna llena será el heredero al trono – decía mientras abría bien los ojos y levantaba la barbilla dándole un aspecto bastante extraño – déjame ver esos ojos linda, vamos mírame – encontré que era inútil resistirme considerando la situación en la que me encontraba, de todas formas no cambiaria nada, señuelo o no, yo moriría tarde o temprano. Dirigí mis ojos lentamente hacia el y finalmente quedamos cara a cara, yo lo taladraba con odio y el me observaba como si todo esto fuera un juego.  – no, no eres un señuelo, ahí están, ojos grises como los de la luna que de bendijo.

   - Aunque- continuo el – creo que es hora de comer- soltó mi cara con brusquedad casi empujándome a un lado.

Lo mire confundida.

     - Oh vamos querida, no pensabas que te trataríamos como los gorilas que aparentamos ser.

Negué con la cabeza divertida.
   - Le pido no insulte a los pobres animales comparándolos con ustedes- comencé yo- ya que tendríamos que reflexionar quien es el verdadero simio en cualquier caso.

 Susurros volvieron a congestionar el aire gracias a mi comentario el cual acompañe con una encantadora sonrisa.

  El hombre estallo en risas lo cual me irrito de sobremanera.

 - Es un honor estar en su compañía madame- dijo el entre risa y risa – tuvimos suerte de que esta sea divertida y no solo llore todo el día.

Su comentario me asqueo, si lo que decía era verdad; no era la primera vez que secuestraban a alguien y mataban a sus seres queridos.

   - Ven linda, te enseñare nuestra humilde morada – extendió su mano hacía mi para que la tomara, lo ignore y le pase de largo sin voltear a verlo.

   Antes de poder dar tres pasos me encontré en sus brazos, me alzaba y me ponía sobre su hombro como si fuera un costal de harina. Comencé a patalear y golpearlo en la espalda con los puños.

     - ¡Bájeme de inmediato! ¡le ordeno que me suelte!- mis ordenes eran en vano, los hombres carcajeaban a mi alrededor, burlándose de mi desastroso aspecto y de mi aun mas desastrosa situación.

     - Este es John, el cocina casi todo lo que se puede cocinar con un conejo y ramas – comenzó él conmigo aun sobre sus hombros.

  Alcé la vista y vi a un hombre tan ancho como un tronco, su barba se fusionaba de alguna manera con su bigote, era de cabello rubio y rizado. Calcule que no tendría menos de 30 años. Su expresión al verme no fue ni de desprecio, ni de compasión; solo hizo un pequeño movimiento de cabeza a modo de saludo informal.

       - Herick, Caldor y Edgar, se encargaran de su comodidad majestad –

Herick tendría la misma edad que el líder del lugar, llevaba las patillas largas hasta la mandíbula y su aspecto de era para nada confiable. Caldor y Edgar eran claramente hermanos, si no fuera por que el cabello castaño claro de uno le generaba una barba que también se unía con el bigote y la de su hermano terminaba en unas largas patillas habría supuesto que eran gemelos.

      - Joseph y Warren, saluden chicos- me volvió a ajustar en su hombro con un pequeño brinco– y ya conociste a Flynn, un muy amable caballero - Mire a Flynn de nuevo y caí en la cuenta que la mayoría de los presentes no sobre pasaban los 30 años (a excepción del cocinero) - … y Arón nuestro centinela y proveedor de comida – continuo el pelirrojo- es mi segunda mano bombón si no estoy, cualquier cosa se lo puedes pedir a el. Muy bien, creo que con eso es suficiente.

   Me dejo caer al suelo sin previo aviso, solté un gritito y aterricé sobre mi hombro con violencia, me encogí por el dolor que me causo el impacto y ahogue un quejido mordiéndome la legua.

      - ¿Alguna pregunta?

  Comencé a incorporarme cuando sus compañeros volvieron a alzarme del suelo con brusquedad. Caldor y Edgar eran los que me sostenían.

   Cuando el hombre vio que no respondía asintió con la cabeza complacido.

     - Muy bien creo que eso es todo – se dio media vuelta y los hombres comenzaron a hacerme avanzar.

       - ¿Y tu? – pregunte de golpe al pelirrojo mientras forcejeaba con mis captores. El hombre se dio media vuelta poniéndome atención de nuevo - ¿cuál es tu nombre?

  El pelirrojo me sonrió de manera demasiado fingida y se llevo una mano al pelo para arreglar los cabellos que le caían sobre los ojos.

  - Cierto, cierto, se me olvidaba. Khan Lodge, a su servicios madame- hizo una exagerada reverencia, que bien pudo ser comparada con la de un gato y volvió a darme la espalda. Caldor y Edgar volvieron a empujarme hasta llegar a un tronco y obligarme a sentarme con la espalda recargada en el. Amarraron mis muñecas y estas mismas fueron atadas a una cuerda que estaba atada al tronco, el largo de la cuerda me permitía ponerme de pie, pero por las miradas que los dos Grecorianos me dirigían supuse que no era algo que quisieran que hiciera ahora.
  
     - Creí que era hora de cenar – me atreví a decir.

     - Oh si lo es, pero no para ti, no hoy- me respondió Edgar con una sonrisa sínica.

 Trate de ignorar sus miradas que me vigilaban sin descanso y comencé a concentrar en las flamas de la fogata.

 La comida no tardo en estar lista y mis vigilantes se apartaron de mi lado, ansiosos por comer, dejándome apartada de todos ellos, atada al tronco.

    Mire al cielo y a pesar de el follaje de los árboles pude distinguir que ya comenzaban a aparecer las pinceladas de color pastel en el cielo. Una lagrima resbalo por  mi mejilla y yo me apresure a limpiarla con tosquedad, mire a todos lados cerciorándome de que nadie me hubiera visto derramarla.

   Me encontré con la penetrante mirada de Arón que me observaba del otro lado de la fogata, estaba sentado en un tronco con un plato en sus manos, las llamas le iluminaban la cara y creaban reflejos extraños en su oscuro cabello. Intente mirarlo con odio, pero de manera increíble, solo podía sentir curiosidad. Era definitivamente un habitante de Grecos, pero algo de el desentonaba junto con sus toscos compañeros.
   Aparte la mirada molesta y me puse de pie, tratando de no llamar mucho la atención, solo le di la vuelta al tronco para quedar de espaldas a mis captores, protegida por el enorme cilindro de madera. Abrace mis piernas y hundí la cabeza en mis rodillas, haciéndome un ovillo.

  Cerré mis ojos y me concentre en las voces de los Grecorianos, se reían de forma estridente y contaban chistes en un idioma que no entendía.

   Me permití sollozar lo mas bajo que pude.

Levante la cabeza y lleve mis manos a mi labio, lo tenia hinchado y me dolía cuando lo tocaba, aun sentía el sabor metálico que la sangre dejaba.

 El estomago me gruño con fuerza, causándome un fuerte retortijón por el hambre, me encogí por el dolor y la sensación me hizo recordar mi pesadilla en el carruaje, ese momento parecía demasiado distante para mi, como si hubiera sido hace días que me sentía segura y una eternidad atrapada aquí. Pensé en los cuerpos de mi tía y Narda, preguntándome si tan siquiera las habían enterrado con un poco de respeto. Temblé, sabía que no. Mis pensamientos pasaron a Fantine, rogaba por que hubiese escapado y que encontrara el camino a casa.

  Las hojas comenzaron a alborotarse cera de donde estaban unos cuantos caballos. Un caballo relincho desde la maleza y a los pocos segundos un grupo de alazanes surgieron con sus respectivos jinetes, entre ellos el que me había golpeado frente al carruaje.

     - ¡¿Hey George, encontraste a la chica?!- pregunto uno de sus compañeros desde la fogata cuando los vieron llegar. El hombre no respondió, bajo de su caballo con un rápido movimiento y aterrizo pesado en la tierra, caminando directo hacia mi, desenfundando su espada.

  Me levante por reflejo e intente huir, pero la cuerda me recordó mi triste realidad. Le di la vuelta al tronco apartándome lo mas que podía de el, George tomo mi brazo y me pego contra el árbol tomando mi cuello y apretándome contra la madera. Su cara estaba pintada por el rojo que ardía en sus mejillas y sus ojos los tenía abiertos y me miraban con odio. Su mano formaba un collarín que abrazaba mi cuello por completo, sus manos eran fuertes y enormes, las manos de un guerrero contra el cuello de una niña.
     Alzo la espada y yo no pude evitar lanzar un grito de terror que sonó como un graznido bajo la presión que su mano creaba en mis cuerdas bocales. Una mano detuvo el movimiento que seguro me habría matado, apretándola con fuerza. A pesar de que la espada estaba imposibilitada, el no había dejado de apretar mi garganta y cada vez enfocaba menos mi entorno, ya no tenia oxigeno y sentía como me ahogaba.
     La voz de Khan llego a mis aturdidos oídos.

     - George, George, déjala ir amigo-

    - Mato a Donnie – gruño el, finalmente dejo ir la espada y solo se concentro en ahorcarme.

     - Si, si y todos lo extrañaremos mucho - Khan entornaba los ojos mientras hablaba, solo faltaba que bostezara para mostrar el poco interés que tenía en la situación. Mientras tanto yo sentía como mis pulmones absorbían el aire con desagradables silbidos proviniendo de mi garganta-  ahora suéltala o todos podrías salir mal plantados.

    Mis ojos comenzaron a cegarse por una mancha negra cada vez mas y mas grande y las voces eran solo sonidos a la distancia. Abría la boca en busca de oxigeno y los ojos me lloraban, llevaba mis manos atadas a las suyas e intentaba con desesperación apartarlas, pero no causaban ningún efecto sobre el. Mis ojos se esforzaban por enfocar y mantuve la aterrada mirada clavada en la suya, suplicante, pero también desafiante si moría lo haría mirándole a los ojos.

    Su mirada temblaba de rabia, cerré los ojos con fuerza un segundo y gemí con las últimas fuerzas que me quedaban.
  La presión de mi garganta se libero de pronto y caí al suelo, sentí arcadas y tosí seco tratando de tomar bocanas de aire. Los ojos me lagrimeaban y a tierra que soltaba al toser se regresaba a mi nariz ahogándome aun mas.

   Poco a poco volví a encontrar el ritmo adecuando, coordinando mis pulmones para que inhalaran y exhalaran con calma. Me quede ahí en el suelo con el cuerpo temblando y sollozando. Cerré los ojos esperando a que todo terminara.

    - Ven George, se nota tu cansancio debes de comer algo.

Los escuche alejarse.
No habían encontrado a Fantine, eso era lo que el hombre decía, yo no me había movido de la posición fetal que había adquirido y solo mantuve los ojos cerrados mientras escuchaba la conversación.

      - La maldita corre rápido, solo nos queda esperar que el bosque haga el trabajo por nosotros. Podemos estar seguros de que si en una semana nadie envía nada para un rescate, es porque la han dado por muerta.

       - Y probablemente tengan razón- añadió otro. El comentario me hizo encogerme aun mas. Un coro de risas roncas le siguió al oscuro comentario.

     - Oye linda, ve el lado bueno – comenzó a decir George – trajimos tu ropa, quizás podamos ayudarte a quitarte ese vestido sucio y ponerte uno limpio ¿qué dicen chicos?.
    Las risas volvieron a estallar y lanzaron virotes afirmando que no era mala idea. Me mordí la lengua y me puse de pie, con las macabras risas a mis espaldas volví a colocarme del otro lado del grueso tronco y de nuevo me hice un ovillo.

   Recordé la daga con la que había acabado la vida de Narda y me pellizque, castigando por no haber hecho yo lo mismo con mis propias manos y a mi propio pecho.

Siguiente parte

8 comentarios:

  1. lo reitero megusta mucho esta historia sigue porfa si? gracias no te desanimes vamos

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  2. Acabo de empezar a leerla y ya has conseguido que me enganche a ella. Espero que sigas escribiendo.

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    1. Muchas gracias! El sabado publico la primera parte del capitulo 2, espero te guste. ¿Que opinaste del final del capitulo 1?

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  3. Muy intenso. A la pobre le pasa de todo. ;-) Voy enseguida a leer el capitulo.

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    1. Que bueno que te guste! Ya esta el segundo cañitulo listo por si quieres leerlo y recomendar la pagina.

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  4. que estupenda esta historia sigue asi.... me encanta!!!! att: lupe nieves... nueva fan lectora y viajera a tus mundos.. por favor no dejees de e escribir... quiero seguir viajando a tu mundo!!!!!!!

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    1. Jajajaja muchisímas gracias Lupe!! me alegra que esto sea mas que solo un blog para ti y para otras personas.

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